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Proyecto Visión 21

Llegó la hora de constantemente aprender a aprender a reinventarse

Según un reciente reporte, ahora que vivimos de este lado de la más reciente pandemia, cada vez son las empresas que contratan a personal no por lo que saben o por lo han estudiado, sino por la capacidad que tengan esas personas de aprender a aprender y, más específicamente, aprender constantemente a reinventarse para ser parte significativa del nuevo futuro.

Dicho de otro modo, los abultados currículos y las largas listas de títulos y diplomas ya no impresionan a las compañías en el momento de buscar empleo (y, de hecho, ya casi no sirven para salir adelante en la vida.) 

Eso no significa que no debamos aprender. Muy por el contrario, significa que debemos continuar aprendiendo siempre, sin importar cuánto ya hayamos aprendido o cuánto creamos que ya sabemos. En una época de cambios constantes y de profunda incertidumbre, aprender a aprender es una habilidad imprescindible. Y aprender a transformarse es muy valioso.

Permítaseme compartir este ejemplo. Uno de los problemas más grandes que muchas personas tienen para aprender un segundo idioma (digamos, alguien que habla español y que quiere aprender inglés) es que en las clases de inglés le enseñan el idioma inglés, pero pocas veces (es decir, casi nunca) le enseñan a aprender a inglés.

Cuando tengo el privilegio y la oportunidad de enseñarles inglés a inmigrantes adultos, siempre les digo lo mismo: yo no les enseño inglés, sino que les enseño a que ellos se enseñen inglés a sí mismos. Y una vez que ellos aprenden a aprender inglés, pueden hacer lo mismo con cualquier otro idioma. (De hecho, el examen final en mi clase de inglés es en griego. Y todos lo aprueban.)

En un momento crucial de la historia de la humanidad en el que lo que antes le daba sentido a la vida ya no lo hace, cuando todo cambia todo el tiempo y esos cambios son profundos e irreversibles, cuando ni con la tecnología actual podemos solucionar los problemas más básicos que enfrentamos, y cuando el espacio ya ha sido comercializado, contaminado y militarizado, de poco sirve lo que alguna vez sabíamos.

Pero ¿cómo hacemos para aprender a aprender? ¿Y cómo nos reinventamos a nosotros mismos? La versión corta de la respuesta es esta: debemos conectarnos con nuestra mejor versión futura y traerla al presente. 

Y, como ya lo enseñaban los estoicos en la antigüedad, para eso debemos conectarnos con nosotros mismos (nuestro verdadero ser), con los otros (para que ya no sean meramente “otros”) y con el Universo o la Divinidad (que, para los estoicos, era lo mismo). En otras palabras, el futuro sólo existe más allá del encierro tecno-narcisista en el que ahora vivimos.

A la vez, debemos agregar otro elemento, que, vale la pena enfatizarlo, los estoicos ya conocían: no hay cambio duradero sin cambios diarios y esos cambios diarios sólo suceden en una ecología de prácticas y en un contexto en el que somos guiados y resguardados durante ese proceso. 

Aprender a aprender a transformarse es aprender a transformarnos. 

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