
El pedido fue claro y directo: “¡Por favor, no hable de filosofía!”. Luego, como para enfatizar la urgencia e importancia del pedido, ella agregó: “¡La filosofía le hace mal a mi hijo!”. Y por las dudas de que yo no hubiese entendido lo que se me pedía, esta madre añadió: “Desde que mi hijo come…


